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sábado, 7 de mayo de 2011

La crónica menor / FOLIOS DE AUDIENCIA

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Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo /

El Cardenal Eugenio Pacelli, posteriormente Papa Pío XII, ocupó el cargo de Secretario de Estado de Pío XI desde 1930 hasta su elección como su sucesor en 1939. Hombre meticuloso y ordenado en todos sus asuntos, llevó nota de su actuación como segundo del Pontífice. Estos papeles son una mina inagotable para conocer su personalidad, opinión y decisión, en los asuntos que le tocó llevar adelante.

Iniciativa del Archivo Secreto Vaticano es la publicación de dichos papeles. Ha salido el primer volumen correspondiente al año 1930, el primero de su actuación a la cabeza de la Secretaría de Estado. Casi seiscientas páginas, con estudio introductorio y numerosas notas, permiten seguir el hilo de los acontecimientos. La investigación estuvo a cargo de Mons. Sergio Pagano, Prefecto del Archivo, el P. Marcel Chappin, Viceprefecto y el investigador Giovanni Coco.

A finales de 1929 Mons. Salvador Montes de Oca, Obispo de Valencia fue expulsado del país por el régimen gomecista. En la sesión de la Secretaría de Estado se trató el asunto el 25 de agosto de 1930. El Cardenal Pacelli manifestó que el obispo pudo no haber sido del todo prudente en su postura política y que la carta pastoral que publicó fue un pretexto para alejarlo de su sede. Opinó también que debía ser prudente el obispo en sus relaciones con los emigrados venezolano en Paris y Trinidad para no comprometerse más en lo político. Pero su pastoral era inatacable desde la doctrina católica y la Santa Sede debe sostenerlo.

Se propusieron varias salidas a la situación. Primero, que dimita, cosa que no podría aceptar la Santa Sede. Sería un precedente dañino y no permitiría al episcopado cumplir con su deber. En segundo lugar, tampoco parece conveniente que el obispo sea objeto de una amnistía. Tercero, permanece la cuestión de la fórmula concordada anteriormente con el Gobierno. Es conveniente consultar con el Nuncio y esperar. Mientras, que el Obispo se limite en el exilio a cumplir con su deber religioso y que el gobierno de la diócesis esté en manos del vicario general.

Por último, se quedó en poner a la consideración del Papa, la eventual publicación de una carta pontificia. Queda claro, pues, que la Santa Sede apoya a Mons. Montes de Oca, y espera que la postura prudente del mismo en la isla de Trinidad, permita encontrar una salida para su pronto regreso a su sede.

10/ 4-2-11 (2428)

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